Desde hace tiempo los fines de semana se vuelven rutina. Las zonas que hace unos años estaban llenas de gente y con un ambiente mixto ahora son cementerios. Los bares parecen velatorios en los que unos pocos se aventuran a entrar con el fin de consumir una copa a precios desorbitados.
Gran culpa de esto la tiene nuestro queridísimo alcalde. No ha hecho otra cosa que prohibir. Ha implantado la ley antibotellón, ha rebajado los horarios de los bares cerrando zonas emblemáticas de Bilbao a horarios irrisorios. No podemos olvidar las trabas que están sufriendo los hosteleros para poder llevar a cabo su negocio. Se les ha disminuido los aforos, problemas con el ruido... ¿Qué esta pasando?
Respeto a todos aquellos vecinos que sufren problemas por vivir en zonas de fiesta, pero creo que la solución no está en privar a una ciudad de su vida nocturna. Antes Bilbao tenia un ocio nocturno de todo tipo, ahora da pena. Me parece un atraso para una ciudad que quiere estar al frente de lo moderno en este país.
Alcalde deje que modelar una ciudad para ancianos y gente de alta sociedad. Los jóvenes y los no tan jóvenes necesitamos divertirnos y un poco más de libertad.
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